Alvaros, Ninjas y gente con problemas

La Guarida

Con un estruendo Don Quijote y C.O.N.A.N vuelan la puerta en pedazos y cargan a la batalla, descubren un gran numero de orcos y tratan de cortarles el escape. Mientras Drizzled y Masio Sare empapan el campo de batalla de dificultades, los cuatro peleadores descuartizan los orcos. En un par de ocasiones un orco casi lograba escapar, pero era detenido y abusado. Al final de la pelea encontraron llaves para la reja de los calabozos y pudieron notar un observatorio a través de una abertura delgada en la pared.

Atravesando la reja, y bajando por una larga escalera, un par de guardias incautos fueron emboscados entre el clamor de los prisioneros que notaron un rayo de esperanza. Los 6 aventureros debatieron por unos minutos mientras los prisioneros demandaban saber mas y que los dejaran en libertad. Sabiendo que sería un caos dejarlos salir, ya que estaban desesperados y desarmados; cualquier intento de escape desorganizado podría acabar matándolos a todos. Con un poco de debate, intimidación y convencimiento lograron calmar a las masas y organizarse un poco.

Les preguntaron que había pasado y les dijeron que una figura elemental y un nomo que nadie reconoció se habían llevado a alguien que estaban buscando específicamente. Lo que habían podido notar de la conversación es que se refirieron a un barón de Nidickdalle y que este joven aventurero secuestrado era un noble. Conectando los puntos con su conocimiento histórico, Masio Sare logró deducir que se trataba del hijo del Baron Epopeyo Espinobarro de Nidickdalle; miembro activo del concilio de la cuidad y candidato a regente. Algunos aventureros estaban heridos y otros dispuestos a pelear pero desarmados. Aquellos que podían cargar armas regresaron a despojar a los orcos de su equipo de guerra mientras los mágicamente inclinados exploraron el resto de las catacumbas en busca del circulo de teletransportación.

Avanzando por el pasillo se puede notar un cambio en la construcción, el piso los techos y paredes todos cubiertos de fino mármol. Una construcción notablemente vieja y no de origen orco. Más adelante al llegar a un portal, sigilosamente observaron que había un cuarto grande con dos puertas inferiores, dos balcones sobre de ellas y un circulo inactivo de teletransportación en el centro; supervisando todo, dos arqueros de cada lado sobre los balcones y un par de figuras encapotadas platicando casualmente cerca del circulo.

Sigilosamente se colocaron Fagathos y Miorto, atravesando el portal y listos para sorprender mientras la artillería detrás soltó su primer salva. Miorto subió al balcón y con sus técnicas ancestrales tumbó a ambos arqueros de ahí, inmediatamente después Don Quijote llego a repartir sacramentos. Mientras los demás se aproximaban para dar pelea, una de las figuras encapuchadas se transfiguró en una araña gigante que despidió miles de aguijones en todas direcciones y tomó una posición más ventajosa. La otra figura encapuchada, con con sus ropas destruidas por la artillería, avanzó rápidamente hacia el portal de donde habían llegado, viendo que aún esperaban enemigos ahí, tomó su espada y con un brillante destello de luz lanzó a toda la artillería volando y cayendo en sus espaldas.

La pelea se prolongó mientras el espadachín de cristal y la araña se las arreglaban para atravesar el campo de batalla y atacar, pero finalmente al ver que no podrían vencerlos a todos, escaparon teletransportandose y convirtiéndose en miles de insectos, respectivamente. Al final, el circulo de teletransportación estaba a salvo y visible. Los estudiosos de la magia arcana tomaron notas extensivas y luego decidieron no seguir explorando, siendo la prioridad salvar a los prisioneros. De regreso en el cuarto anterior a las catacumbas, donde había pasillos que no exploraron, encuentran una posible salida subacuática y el otro pasillo que lleva a las barracas de los orcos. Con la ayuda de Drizzled, los aventureros atraviesan el pasaje inundado y salen lejos de peligro, en la cara opuesta de la montaña. Sin embargo, los aventureros heridos no logran sobrevivir. Utilizando las calaveras vigías que Masio Sare habia colocado, pudieron ver que el camino hacia el pueblo es seguro y se dirigieron de vuelta a nidickdalle.

Al llegar, muchos de los prisioneros se apresuraron a entrar con sus familiares y amigos pero cinco de ellos permanecieron junto al equipo. En la confusión la guardia de la cuidad se disperso un poco y comenzó a cuestionar a los aventureros. Al reconocer que ellos eran quienes se habían “escapado” la noche anterior sin que el capitán Miramel Hollos los haya cuestionado por haber sobrevivido la invasión de los orcos, el jefe de la guardia demandó que dejen sus armas y los sigan bajo arresto hasta la jefatura de la guardia. Furiosos los rescatistas y rescatados se negaron e intimidado el jefe mandó llamar al capitán para que los entrevistara en los limites de la cuidad personalmente.

Al cabo de unos minutos, Miorto decidió que era un buen momento para jugar con sigo mismo. Así que comenzó a tocarse a través de sus ropajes mientras gemía ruidosamente. No pudiendo hacer nada al respecto, los guardias no pudieron pensar en otra cosa lo que fue una oportunidad para el equipo ya que se pusieron de acuerdo con algunos de los sobrevivientes. Les dieron un mensaje para el Barón Epopeyo que si quiere saber lo que le ocurrió a su hijo deberá enviar un representante a la colina de los Susurros Satánicos. Llegó el susodicho capitán y con gran pompo los felicito por su trabajo al rescatar a los sobrevivientes, Miorto recuperó la compostura ya satisfecho, les propuso que lo siguieran dentro para interrogarlos más extensamente en la guardia.

Naturalmente, sabiendo que Donkin Dikes sigue en prisión, esto no les lleno mucho de confianza. Masio Sare demandó hablar directamente con el Baron y esto pareció molestar bastante al capitán Miramel. Insistiendo que no irían a ninguna parte sin hablar con el primero, el equipo se dispuso a avanzar cuando Miramel ordenó a sus soldados a capturarlos y abrir fuego. Debido a la confusión con los sobrevivientes y los aventureros, fue imposible detener la huida. Los seis salieron ilesos entre una lluvia de flechas y se refugiaron en las profundidades del bosque en espera de alguna noticia en la colina de los susurros satanicos.

Y con ustedes, la frase de la semana: “Yo me masturbo en frente de los guardias!”

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rodocopz

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