Alvaros, Ninjas y gente con problemas

La Conspiración

¿¡Qué Dices?!

Y corrieron entre la confusión una lluvia de flechas hacia el bosque confiando en que los aventureros que habían salvado le llevarían el mensaje al barón Epopeyo Espinobarro. Llego la noche y en la colina de los susurros satánicos esperaron. Se aproximó un carruaje pequeño y de el bajaron un par de nobles representando al barón. Después de una discusión corta todos acordaron que había que presentarse personalmente con el barón y para hacerlo habría que encontrar una manera de evadir la guardia y acorrdaron ir a buscar un círculo de teletransportacion permanente en un shrine cercano. En medio de las sombras, arribaron a la plaza de las artes arte arcanas y abordaron un carruaje que les esperaba que los llevo ala mansión del barón.

Descendieron del carruaje para ser recibidos personalmente por Epopeyo quien los invitó a pasar a su sala para discutir que había ocurido con su hijo. El barón con pena les confiesa que su hijo no ha estado muy cerca de el últimamente ya que ha preferido una vida de aventurero en vez de la política y cultivar su nobleza. El había recibido noticias requerido su hijo estaría llegando pronto pero creyó que se había retrasado como le es costumbre. Cuando ocurrió la invasión se preocupó por que pudo haber sido capturado. Le contaron al barón de quienes eran los sospechosos de secuestrar a su hijo, el espadachín y el nomo; el no los reconoce por su descripción pero lo investigará. Además de esto, le presentan las runas de la fortaleza de los orcos y su plan de averiguar a donde llevó el portal por el cual lo llevaron. En medio de la discusión se esucha un lejano estruendo y al asomarse por la ventana observan que la reja principal esta derribada y que un grupo de maleantes se aproximaban. El barón no tuvo timpo de reaccionar antes de que una bola de fuego atravesara su ventana y se impactara en la pared su sala.

C.O.N.A.N., Miorto, Don Quijote y Fagathos saltaron por la ventana para combatir mientras que Drizzled y Masio se postraron en la ventana para castigarlos desde lejos. Un hehizero confiado se colocó frente a ellos y lanzó una tempestad gélida que congeló las piernas de los putos. Sin embargo no contaba con que C.O.N.A.N. rompiera sus ataduras de hielo y corriera a apastarle sus piernas con un mazo gigante que lo tumbó al suelo a merced del resto del grupo. El resto de la multitud lanzó ladrillos y flechas pero nada pudieron hacer contra los putos. Al terminar la pelea llevaron a uno de los arqueros sobrevivientes y lo interrogaron con gran crueldad y perversión como solo los putos saben. Con Gloria Trevi habiendo consumido un alma más, les dijo que el hechizero los había contratado y este,ya muerto, fue conjurado del averno por Masio Sare para que responda a sus preguntas. A todo esto, el barón no pareció importarle, pues estaba dispuesto a la tortura con tal de conseguir información. El hechizero, Pedro Pusilanime, les dió toda la información que tenía, que no era mucho. Un elfo de cristal lo había contratado en un lugar llamado el Unicornio Feliz en la cuidad de Cockfosters y que no tenía idea de quien era.

El barón no se alteró mucho por el tratamiento que le daban a los criminales, se preocupó más por su propia seguridad ahora que la cuidad donde ha vivido toda su vida no es segura. Propuso que festejaran por esta corta victoria y salieran por la mañana con él a la capital. Al despertar, como se esperaba, la guardia de la cuidad había cercado la propiedad para mantenerla “a salvo”, claro que no tenían idea de que los putos estaban adentro y habían defendido al barón. Después de que este salió y les dio la cara para mostrar que estaba bien, regreso a la mansión para guiar a los putos a través de un pasadizo que los sacó de la propiedad y, con tanto sigilo como pudieron, llegaron a la plaza del circulo de teletransportación y el barón se fue con sus guardias más cercanos a la capital para investigar al respecto de lo sucedido. Entre tanto, el hechicero del barón que había estudiado con detenimiento las notas que habían tomado del circulo de teletransportación por el que raptaron a Lord Ponds Espinobarro Buenrostro, hijo del barón, se dijo confiado en poder interpretar las runas si pudieran estudiar el lugar original donde se marcaron.

Mientras el barón investigaba en la cuidad capital, los aventureros se decidieron en regresar a la guarida de los orcos utilizando las runas que ya conocían. Fueron a un lugar mas privado y abrieron un portal, notaron inmediatamente que, del otro lado del portal, había un grupo de orcos discutiendo sobe lo que había pasado la noche anterior y al ver el portal abrirse frente a ellos saltaron hacia atrás y se prepararon para pelear contra algún posible enemigo. En una idea rápida, Masio Sare y Fagathos entraron al portal encapuchados y fingiendo ser los “jefes” mientras los seguía Miorto “desarmado” como un prisionero. Al llegar, con gran destreza para la decepción, Masio Sare hablándoles en su propio idioma, los convenció de estar a cargo y ser parte de la “conspiración”. Demandó saber que estaba pasando y les contaron que alguien se había llevado a todos los prisioneros que restaban haciendo un ataque quirúrgico. Masio les ordenó que los llevaran a las celdas y todos los orcos les siguieron dejando el cuarto del circulo de teletransportación solo y, como habían acordado, dos minutos más tarde se abrió un segundo portal dejando entrar al resto de los aventureros con el mago del barón. Inmediatamente, el mago de confianza del barón se puso a investigar las runas y comparar con las notas que se habían tomado. Mientras tanto, en el área de celdas los orcos le contaban a Masio que alguien había roto los candados y dejado escapar a los prisioneros. En un destello de originalidad y decepción, Masio se enfadó y responsabilizó a la guardia de la cuidad diciéndoles que ¡los habían traicionado! Todos los orcos en unisono comenzaron a gritar y alborotarse, aprovechándose de esto y dirigiendo su rabia hacia un objetivo que les parecía merecerlo, Masio les ordenó atacar a la ciudad a lo que los orcos respondieron con gritos de batalla. Los orcos salieron corriendo hacia las barracas a prepararse para la batalla y los dejaron solos.

Entre tanto, el resto de los putos investigaban el resto de la cámara del circulo de teletransportación. Un par de curiosas puertas a cada lado, que emanaban un sentimiento de vacío. Bajo inspección más detallada, observaron que las puertas eran en vez portales a otro mundo, uno de ellos un mundo azul y abierto con tierra y cristales volando y objetos cayendo hacia el cielo. La otra hacia un mundo bañado en luz, cegadora, la gravedad parecía normal pero el suelo resplandecía con un color radioactivo, otras tierras rojas flotaban en el cielo. Cuando se reunieron Masio, Miorto y Fagathos con los demás, decidieron utilizar una de la s calaveras videntes de Masio, no pudo observar nada más que si misma cayendo hacia el cielo, este plano era muy lejano. Pensaron en tratar de destruir los portales ya que no tenían tiempo para investigar pero la construcción era demasiado resistente, además que podrían regresar luego a investigar cuando tengan mas tiempo. Decidieron regresar a la capital y verse con el barón donde habían acordado, el Inn Fiernito.

Inmediatamente se dirigieron a el inn y le preguntaron al barman con una reluciente moneda de oro si había visto a alguien de la descripción del elemental de cristal azul que los había atacado y que sabían había raptado al Lord; el barman después de pensarlo detenidamente les dijo que el nunca había estado en su establecimiento pero que una vez vio a alguien así caminando por las calles acompañado de el líder del gremio arcano.

Agradecidos por su ayuda, siguieron su camino para reunirse con el barón en el segundo piso. Llegaron entonces y le platicaron de lo ocurrido, sin mencionar su incentivo de batalla con los orcos. El barón se mostró complacido y dijo que utilizaria su influencia para investigar o hablar con el poder del gremio arcano. Luego de esto, los putos salieron hacia el Unicornio Feliz en busca del contratista del ataque contra el barón.

Se aproximaron al Unicornio Feliz, observando un grupo de malvivientes que esperaban en la salida, Miorto quiso demostrar su superioridad quitándole en cigarro a uno de ellos y viendo su reacción. El malandrín lo atacó en la nuca mientras se retiraba, fallando, cuatro veces. Con una cara estupefacta, salió corriendo y el resto de sus compinches lo siguieron.

Entraron sin tratar de llamar mucho la atención, el lugar estaba concurrido, gente de clase media alta, jugando cartas, bebiendo, haciendo negocios. Miorto se dirigió al bar y le preguntó por alguien que estuviera buscando contratar, pero para un trabajo que valiera la pena, ya que no quería perder su tiempo. Le dijo el barman que esperara un momento que creía tener a alguien a quien le podría interesar. Notan pues que el barman se dirige a una mesa con un gnomo y este se levanta de la mesa, ajusta su chaleco, y camina hacia la barra. Miorto va directo al grano y le dice que estuvieron presentes en la “pobre” actuación de Pedro Pusilanime y que habían terminado el trabajo. Charly el gnomo no se inmutó ni hizo referencia a lo ocurrido pero le dijo que lo espere un momento.

El resto de los putos observaba con atención y mantenían su distancia, cuando el gnomo comenzó a subir las escaleras, Fagathos se lanzó con increíble sigilo pi la ventana y subió al segundo piso desde el cual con sus ojos y orejas de elfo logró escuchar algo de lo que decía. “Este enano que me encontré abajo sabe demasiado, creo que sería conveniente hacerle unas preguntas, lo traeré.” Por la ventana logró ver cuando salia de su reclamara y observar a un humano desconocido y un genasi de cristal azul. Al ver esto, corrió de vuelta al bar y no tuvo tiempo mas que de ver lo que ocurría…

Bajó a medias la escalera, aún detrás de la seguridad de los escoltas al pie del pasaje, y observó a Miorto por unos segundos. De pronto Miorto, con una mirada perdida, comenzó a caminar hacia las escaleras. Fagathos, sabiendo que algo ocurría, le llegó por la espalda y le detuvo metiéndole el pie, dándole tiempo a Don Quijote para que conjure su marihuana mágica para liberarle del control mental. El gnomo hizo una mueca y dio una mirada seria mientras Miorto recuperaba la compostura…

Continuará

Y con ustedes, la frase de la semana: “me meo en el portal.”

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rodocopz

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